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Opinión: “Lo que desnuda la pandemia”

/COMRA/


Nota de opinión – Lo que desnuda la pandemia

Por el Dr. Daniel Martelli, secretario de Relaciones Federativas de COMRA y presidente de la Federación Médico gremial de Córdoba. 

Me da la sensación de que estamos jugando al juego de los cubos, en el que hay que descubrir debajo de cual está la nuez.Solo que cada cubo que levantamos huele peor que el anterior.

Parecería que estamos descubriendo nuevas plagas.

Tomamos todas las medidas “necesarias” para evitar que el sistema de salud colapse ante la gran demanda de atención.

Pero, cuando no estuvo colapsado nuestro sistema de salud?

Queremos “importar médicos y personal sanitario” porque supuestamente el recurso humano es insuficiente, o inadecuado.

Saltan las alarmas cuando vemos el porcentaje de trabajadores de la salud contagiados en cumplimiento de su tarea.

Nos rebela a las 21 hs de cada día cuando nos enteramos de la discriminación, intolerancia, e incluso agresión para con los trabajadores de la salud, por el riesgo que ellos representan como fuente de contagio, porque se pueden infectar tratando de cuidar a otros, a los enfermos. No a mí que estoy sano (creo).

Nos escandalizamos ante los contagios en instituciones de internación de adultos mayores, que de paso, “casualmente” nos enteramos de que muchos de ellos no tienen las condiciones mínimas de salubridad y/o comodidad para cumplir debidamente con su función.

Caceroleamos en contra de la liberación de presos condenados por distintos delitos, bajo el argumento de que las condiciones de reclusión no son las adecuadas, y que el riesgo de contagio es mayor.

Pero la realidad es que como sociedad, hizo falta la irrupción de un pequeño virus foráneo para desnudar la realidad.

Cuantas veces, y cuantas voces se han alzado pregonando acerca de las deficiencias de nuestro sistema de salud?

Hemos escuchado hasta el hartazgo hablar de un sistema de salud ineficiente, fragmentado, inadecuado para las necesidades actuales de la población.

Hemos escuchado que las instituciones privadas de atención de la salud están en estado de virtual quiebra, que les es sumamente improbable mejorar, (e incluso mantener) su capacidad tecnológica, cuando están en una lucha constante por la subsistencia. La emergencia sanitaria no la inventó el Covid, esta vigente desde el año 2001.

Nos escandalizamos cuando se publica el número de instituciones que han cerrado en los últimos años, al punto que muchas pequeñas y medianas localidades se han quedado sin establecimientos de internación?

¿Cuántas veces las asociaciones de profesionales se han pronunciado sobre la carencia cada vez mayor de médicos en especialidades críticas y el agravante de la distribución absolutamente desigual e irracional de los mismos?

Cuantas veces hemos escuchado que la relación entre enfermeras/os, técnicos, y demás trabajadores de la salud es absolutamente insuficiente?

¿Cuántas veces hemos escuchado que los salarios de estas personas no son precisamente un estímulo para abrazar una profesión de tanta dedicación y riesgo ?

A nadie escapa la precariedad de recursos del sistema público, que llega al punto de que cualquier ciudadano que pueda evitarlo, trata por todos los medios de hacerlo.

Las agresiones tampoco fueron inventadas por el Covid, desde hace mucho tiempo se vienen produciendo, y cada vez son mas frecuentes.

¿Quien no escuchó que alguna vez los allegados a algún herido y/ fallecido (por la causa que fuese), agreden al personal sanitario y producen destrozos en los centros de salud ?

¿Ahora nos damos cuenta de que pululan los “depósitos de viejos”?

Han estado desde hace mucho, y lo sabemos todos, pero nos fueron funcionales a la hora de quitarnos una molestia del medio a bajo costo (por duro que suene). Estos “sitios” incluso publicitan sus servicios en los clasificados bajo el titulo de “se aceptan ancianos en casa de familia” solo por citar alguno.
¿Quien los controla?

Hablamos de salubridad y/o hacinamiento, de condiciones inadecuadas, pero, ¿alguien desconoce las deficiencias del sistema penitenciario ?

Como sociedad no queremos ver la realidad, lo que es imprescindible para poder modificarla. No se trata de echar culpas a nadie, pero también a todos. Esta situación no comenzó desde el caso 0 de Covid. Es una situación arrastrada desde hace muchos años y muchos gobiernos.

Es una situación de ceguera voluntaria social.

A quienes les toque gobernar, en el ámbito que sea, que se calce el sayo

¿Acaso debemos “agradecer” a este virus por obligarnos a ver la realidad, para que cada quien cumpla con su función?

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