Entidades

Caja de Médicos de la Provincia de Buenos Aires: la participación en la Democracia Representativa por sobre la falacia de la “Democracia Callejera”

-Por Dr. Ricardo Sánchez-


En su amplia trayectoria profesional, el Dr. Ricardo Sánchez se destaca por haber sido organizador de la primer Unidad Coronaria del Hospital San Martín en el año 1973, desarrollando posteriormente su especialidad en cardiología en el Hospital San Juan de Dios, donde llegó a ser Jefe de Servicio en la parte hospitalaria. 

Asimismo, en el sector privado, continuó la tarea del Dr. Di Salvo en la jefatura del Servicio de Cardiología de IPENSA. Actualmente forma parte del directorio del mismo sanatorio, e integra el Comité de Docencia.

Por otra parte, desarrolló su carrera docente en la Universidad Nacional de La Plata, como profesor adjunto de Clínica Médica, y profesor de posgrado de la Cátedra de Cardiología. A su vez, fue reconocido por dicha casa de estudios como Profesor Extraordinario Consulto.

Como candidato a asambleísta de Unidad Previsional para el Distrito I de la Caja de Médicos de la Provincia de Buenos Aires, el Dr. Sánchez realizó la siguiente reflexión en torno a la responsabilidad que debe asumirse al ejercer un cargo de representación, y al funcionamiento democrático de la entidad.



La responsabilidad del Asambleísta de la Caja de Médicos 

Quien se postule para el cargo de asambleísta de la Caja de Médicos de la Provincia de Buenos Aires, debe asumir dos responsabilidades básicas: La primera  de ellas es la institucional: siendo la Caja una de las instituciones centrales de nuestras organizaciones médicas, quien se desempeñe en ese cargo debe guiar sus acciones en  mantener su buena funcionalidad y su economía. En segundo término– y con estrecha relación al primer postulado- debe asumir una responsabilidad moral ante los colegas activos y pasivos, y ante su propia conciencia. 

Dr: Ricardo Sánchez, candidato de Unidad Previsional

Asimismo, quien ocupe un lugar de representación en la Caja de Médicos, tiene que respetar fundamentalmente dos pilares constitutivos de la esencia institucional: el primero de ellos deviene del concepto “previsión” o “Seguridad Social”. A estos términos les cabe la acepción de “protección”, como un principio práctico que guíe las acciones de gestión. Es decir que, en tal sentido, la función de un asambleísta será la de buscar la permanente protección del médico en todas sus actividades vitales (sea cuando el mismo se enferma, cuando tiene que construir su vivienda, o cuando se jubila, por mencionar algunos ejemplos).

El segundo pilar es la sustentabilidad perdurable: existen unos 60.000 médicos activos en la Provincia de Buenos Aires, de los cuales más del 15% tiene menos de 30 años. Es decir que, dichos profesionales, van acceder a una jubilación posiblemente dentro de 30 o 40 años. De allí surge entonces la necesidad de mantener  y manejar los recursos para que estos lleguen en buena forma a las generaciones futuras.

¿Cómo se llega a ser asambleísta?

Por supuesto, a través de un acto eleccionario tradicional, primer eslabón de un sistema democrático, cuya representatividad es proporcional a cómo se distribuye la totalidad de afiliados en el territorio provincial.

 La Caja de Médicos brinda todos los elementos para sacar del medio la falacia de la “democracia callejera”.

¿Democracia Representativa o Democracia Callejera?


El término democracia puede ser fácilmente reforzado o desvirtuado según del adjetivo que acompañe la palabra: casos conocidos son la “democracia liberal”,  la “democracia plebiscitaria” (donde la minoría queda relegada), o la “democracia representativa” (a la cual adscribe nuestra Caja de Médicos e infiere que los representados delegan en sus representantes todas sus aspiraciones, todos sus reclamos).


Sin embargo, de manera falaz, están los que en nombre de la “democracia” o la “libertad” o los “derechos”, intentan imponer sus ideas o reclamos a fuerza de imperativos, por fuera del diálogo y el consenso, y por fuera de las instituciones y sus representantes. A dichos actores, cuyas acciones se tiznan de componentes facciosos y autoritarios, prefiero encuadrarlos dentro de los “representantes” de la “democracia callejera”.

Este acto eleccionario es una pieza fundamental para el buen funcionamiento institucional: la elección no sólo constituye a los asambleístas que representarán a los 10 distritos de la provincia, sino que también conformará con cada director la Comisión Directiva de la Caja. Es allí, donde el director o subdirector del distrito, encarnarán la misión de trasmitir la línea de pensamiento de sus asambleístas. En el caso de nuestro espacio, la lista Unidad Previsional, quien representa nuestros valores y preceptos es el Dr. Rodolfo Rojas.

Es función del director mantener informados a sus asambleístas de sus propias decisiones y de las decisiones de la Caja. Para tal fin, es necesario tener varias reuniones mensuales y comunicación permanente entre el director y los asambleístas, para atender las necesidades institucionales y generar consensos.

El contacto con los afiliados, el contacto con la realidad


Ninguna institución puede jactarse de democrática si en su quehacer diario omite el necesario vínculo con sus representados.

En esta línea, vale aclarar, el Distrito I está abierto todos los días para que sus afiliados realicen cualquier tipo de trámite, reclamo o consulta. Además de los empleados administrativos, allí los estarán esperando el director o el director suplente, o en ocasiones los asambleístas.

De aquí se desprende otra de los requerimientos inapelables de quienes desempeñen un cargo de representación: sin más, deben conocer la Caja. Y “conocer” la Caja no es sólo estar al tanto del cómo de su funcionamiento administrativo, y sobre cuál es su situación económica; se debe -al mismo tiempo y a la par- conocer la realidad del afiliado, “tomarle el pulso” al contexto, de modo de saber de antemano las necesidades más urgentes de los médicos del distrito.

Ser asambleísta de la Caja, no es un hecho menor

Cuando los asambleístas asistimos a las asambleas anuales, o bien las extraordinarias, debemos tener siempre presente que la Asamblea es la máxima autoridad de la institución, y el órgano de cogobierno que marcará los rumbos de la Caja, y por tanto de los miles de médicos activos y pasivos de la provincia.  De ahí la trascendencia de ser asambleísta de la institución. 

A las asambleas uno tiene que llevar la mayor sensatez posible, la mejor capacidad de gestión, procurando estar informado o debidamente asesorado por profesionales competentes en temas para los cuales no se tiene la formación suficiente.

En la Asamblea no hay lugar para los egos ni para los interese sectoriales: el asambleísta debe buscar siempre el bien común del conjunto médico, y la Asamblea es el terreno donde ha de plasmarse esa búsqueda.

Se trata de un cargo que hay respetarlo, pero además hay que hacerlo respetar, porque lo que está en juego no es sólo la dignidad de la Caja, sino que también la dignidad del asambleísta.

Refuerzo el concepto, pues, de que en el caso de Unidad Previsional, es el Dr. Rodolfo Rojas quien aúna nuestro pensamiento diverso, y lo encolumna en la búsqueda mancomunada del bien común, en darle sustentabilidad a la entidad y en involucrarnos en todos los procedimientos de gestión, buscando llevar dignidad tanto a la institución como al afiliado. 

Dr. Ricardo Sánchez.

Matrícula: 11717

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