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Pablo Yedlin, presidente de la Comisión de Salud del Senado de la Nación: “Tenemos que trabajar para potenciar el sistema y generar equidad en el acceso»

/FEMECON/

Con una vasta trayectoria legislativa, Pablo Yedlin fue designado para encabezar la Comisión de Salud de la Cámara Alta del Congreso. Las leyes que vienen en materia sanitaria, el camino hacia una reforma del sistema de salud, la participación de los actores involucrados y el rol rector del Ministerio.
Pablo Yedlin es médico y Senador Nacional por la provincia de Tucumán. Fue ministro de Salud en su provincia y presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública de Diputados hasta el año pasado. “Llego a la presidencia de la Comisión de Salud del Senado con los mismos objetivos con los que presidí la Comisión en la Cámara de Diputados: para acompañar al Poder Ejecutivo, al Ministerio de Salud de la Nación y a los ministerios de Salud provinciales en el desarrollo de las normas necesarias para fortalecer al sistema de salud argentino y ayudar a la población a acceder a una mayor calidad y equidad en salud a lo largo y ancho del país”, dice en diálogo con Femecon Informa.
¿Con qué objetivos llega a esta nueva función?
Para poner en contexto, el sistema de salud argentino demostró en la pandemia sus fortalezas y algunas debilidades y desde este lugar legislativo trabajamos para fortalecerlo y darle más capacidad de acción. Hay normas que trabajamos en Diputados y llegaron al Senado y de esta manera ya conocemos el tratamiento lo que nos va a permitir darle cierta celeridad. Nos pasó con la Ley de VIH, y la de Cáncer Infantil, que conocíamos muy bien y pudimos acortar los plazos legislativos. Y vienen otras leyes en este mismo sentido, como la de Resistencia Antimicrobiana que ya tuvo dictamen en Senado y se tratará en diputados prontamente, y también la Ley de Enfermería.
¿Qué normas están trabajando a futuro que generarán impacto en el sistema sanitario?
Para la tarea a futuro estamos trabajando en varias normas, algunas tienen que ver con el precio de los medicamentos, que en la Argentina no está regulado. En la mayoría de los países que tienen un sistema de salud solidario como el nuestro y la salud es un derecho, existe algún tipo de regulación en el precio del medicamento. Aquí no ocurre y los precios están liberados al mercado y con la inflación que vivimos todo aumenta y los medicamentos aumentan más que la mayoría de las cosas.
Esto genera un enorme problema en poblaciones con mayor dificultad económica, porque se transforman en un insumo muy caro que constituye gran parte del gasto de estas familias de necesidades básicas insatisfechas. La idea es trabajar en este sentido.
¿Hay alguna propuesta concreta?
Sí, hay una propuesta para crear un Instituto de Calidad Médica. Así como Inglaterra tiene el NICE, un organismo que evalúa la calidad de los servicios y establece los protocolos de tratamientos pero también evalúa la tecnología médica, y aquí deberíamos poder tener un organismo así, como lo intentó ser en algún momento la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Sería un instituto autárquico con presupuesto propio, con autoridades nombradas por concurso, independiente del Ministerio de Salud y de la industria y los distintos intereses que cruzan a estos temas. Se trata de contar con una agencia que pueda evaluar la tecnología médica que el sistema de salud solidario argentino debe cubrir más allá y separado de lo que es el registro que hace la ANMAT. La tarea principal de este instituto sería evaluar qué tecnología, medicamentos, vacunas, instrumental, insumos, el sistema de salud argentino va incorporando a su sistema de salud solidario y cuáles no.
¿Algún otro proyecto?
Estamos trabajando en un Instituto Nacional de Trasplante y Donación de Órganos que no tiene que ver con la tarea que lleva muy bien adelante el INCUCAI, organismo que se encarga de la donación y las listas de espera a lo largo y ancho del país. Queremos un Instituto que genere rectoría en este tema y que nos permita hacer experimentación en el área, más aún siendo la Argentina un país referente en la región en el tema trasplante.
También hay otro proyecto, que tiene que ver con la fluoración de sal, para evitar las caries Ya muchos países de Latinoamérica optaron por fluorar en lugar del agua la sal, -en Argentina hay una Ley de fluoración del agua que nunca se ha cumplido-, y tenemos enormes daños a la salud oral en todo el territorio sobre todo en la región norte, con pérdida de piezas y una enorme carga de enfermedades.
Hoy en el país la sal está yodada para evitar enfermedades como el bocio y el hipotiroidisimo, pero queremos tener la posibilidad de que sea yodo fluorada, que va a permitir en cinco años, según los cálculos que hacen desde la Dirección Nacional de Salud Oral del Ministerio de Salud de la Nación, disminuir la carga de enfermedad oral en forma importante.
La reforma del sistema sanitario argentino es un tema instalado en la agenda política. ¿Cuál es su opinión sobre el Sistema Integrado de Salud?
Argentina tiene un sistema muy traccionado. Es un país federal y los sectores públicos tienen injerencia en la salud a nivel provincial y municipal, y la mitad de la población está cubierta por rentas generales, la otra mitad por seguridad social y un grupo pequeño por seguros privados. Y en cuanto a los efectores, la mitad son privados y la otra mitad públicos. Toda esa distorsión que puede ser un problema de gestión y de coordinación también es una fortaleza como claramente se vio cuando en el contexto de pandemia no le faltó a nadie una cama de internación, aún en los momentos más graves, como le pasó a otros países donde su sistema de salud no está tan traccionado.
Cuando hablamos de integrar al sistema de salud -y tenemos un par de proyectos dando vueltas- hablamos de integrarlo no haciendo desaparecer a sus partes sino promoviendo la relación entre ellas -que seguirán estando- para que trabajen en forma más armónica.
En muchas provincias ya se está haciendo y se le puede dar una mejora. Hay obras sociales nacionales que en las provincias tienen pocos afiliados y no pueden generar buenos convenios con el sector privado.
La interrelación y el acuerdo entre los distintos sectores de financiamiento y de prestación va a hacer que la calidad y la equidad en la atención sea la misma. El objetivo de un sistema integrado de salud es que si un argentino vive en la Puna, en la Patagonia o en la ciudad de Buenos Aires, pueda acceder a la misma calidad de atención. Es el gran desafío, trabajar en que los flujos de dinero sigan al paciente y no le limiten el acceso a un tratamiento o a la asistencia que requiera.
¿Cree que ese es el camino para mejorar la calidad de atención y disminuir las inequidades?
Yo no imagino un sistema de salud único en la Argentina ni un sistema absolutamente basado en la seguridad social. Nuestro sistema es mixto y lo seguirá siendo, ahora tenemos que trabajar para que se potencie y genere equidad en el acceso.
Se tendrán que sentar para eso todos los actores del sistema debajo de una fuerte rectoría del Ministerio de Salud de la Nación que debe seguir llevando adelante esta reforma. Y no se puede poner en discusión ni su existencia ni su rol. ¿Cuántas provincias se propusieron en la pandemia comprar vacunas Covid? Todas. ¿Y cuántas compraron? Ninguna. Dependemos de un organismo nacional que nos represente y nos genere la rectoría y encuentre las soluciones a los problemas. Aquí no hay lugar para jugar a la antipolítica. Hay temas donde los gastos no son tales sino inversiones y que hacen que el sistema funcione bien.
 
 
Por María José Ralli

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