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28 de julio: Día Mundial de la Hepatitis

/SAP/

En la 63 ª sesión de la Asamblea Mundial de la Salud llevada a cabo en Ginebra en el año 2010, se designó el 28 de julio como el “Día Mundial contra la Hepatitis” con el objetivo de fomentar la sensibilización y la comprensión de las hepatitis virales y hacer un llamado mundial para una respuesta integral en la lucha contra la hepatitis vírica. Esta fecha conmemorativa fue elegida en honor al nacimiento del Profesor Baruch Samuel Blumberg, científico estadounidense que obtuvo el Premio Nobel en Medicina en 1976 por sus hallazgos sobre «el origen y diseminación de las enfermedades infecciosas»; Blumberg identificó el virus de la hepatitis B en 1967 y posteriormente desarrolló la primera vacuna frente a esta enfermedad. 

Las hepatitis virales en su conjunto, y fundamentalmente las causadas por los virus de la hepatitis B (VHB) y hepatitis C (HVC) constituyen un importante problema para el sistema de salud pública en todo el mundo, tanto por su transmisibilidad como por la posibilidad de desarrollar insuficiencia hepática aguda, hepatitis crónica, cirrosis y cáncer hepático, generando una alta demanda de recursos en salud.  

Las hepatitis virales son enfermedades frecuentes, de distribución mundial. Existen cinco virus específicos causales de hepatitis: A (VHA), B (VHB), C (VHC), D (VHD) y E (VHE). Todos ellos pueden producir hepatitis aguda. Los virus B, C y D pueden evolucionar a hepatitis crónica.

Según datos de la OMS, cada 30 segundos fallece una persona a causa de uno de estos virus; las hepatitis B y C ocasionan 1,1 millones de muertes y tres millones de nuevas infecciones cada año. Sólo el 10 % de las personas con hepatitis B crónica están diagnosticadas y de ellas apenas el 22% están en tratamiento. En cuanto a la hepatitis C, solo en el 21% de las personas infectadas tiene diagnóstico, de las cuales, el 62% reciben tratamiento.

La infección por el VHA se adquiere por vía enteral, suele tener un curso benigno, sin embargo, la insuficiencia hepática aguda es su complicación más grave y ha sido la principal causa de trasplante hepático en pediatría en nuestro país hasta la incorporación en junio del 2005 de la vacuna anti hepatitis A en Calendario Nacional, desde entonces ningún niño argentino requirió trasplante hepático debido a este virus.

La infección por el VHB y VHC se transmite por vía parenteral (fluidos corporales infectados), la evolución de la enfermedad en edad pediátrica suele ser lenta y asintomática, y puede evolucionar a una hepatopatía crónica y sus complicaciones que se manifiestan generalmente en la edad adulta. La prevención, que incluye la vacuna anti VHB, obligatoria en todo recién nacido, dentro de las primeras 12 horas de vida, y los nuevos antivirales de acción directa para el tratamiento de la VHC actualmente disponibles para su uso a partir de los 12 años, modificarán el escenario epidemiológico de ambas infecciones.

En el Día Mundial de la hepatitis de 2022 la OMS con el lema: Llevando la atención más cerca de tí, pretende mejorar la baja cobertura de las pruebas diagnósticas y del tratamiento, entendiendo esto como el problema más importante que hay que resolver para lograr el objetivo de eliminar la hepatitis como un riesgo de salud pública hacia el año 2030.

Nuestra intervención como pediatras y agentes de la salud debe sumar esfuerzos en lograr:

  • Proteger a los lactantes de la infección. Todos los recién nacidos deben ser vacunados contra la hepatitis B al nacer y recibir 3 dosis adicionales. En el mundo, solamente el 42% de los niños reciben la dosis de la vacuna contra la hepatitis B prevista al nacer.
  • Garantizar el cumplimiento del calendario Nacional de Vacunación en nuestros pacientes. Buscar ampliar los programas de vacunación contra la hepatitis B.
  • Evitar la transmisión vertical (de madre a hijo). Fomentar la realización en embarazadas de pruebas de rutina para detectar hepatitis B, hepatitis C, así como la infección por el VIH y sífilis y proveer el tratamiento necesario.
  • Garantizar que toda persona pueda tener acceso a los servicios de prevención, pruebas diagnósticas y tratamiento de la hepatitis, fundamentalmente B y C.
  • Ampliar los servicios de reducción de daños en usuarios de drogas; entendiendo esto como el conjunto de políticas, programas e intervenciones destinadas a minimizar las consecuencias negativas que el consumo de drogas ocasiona sobre la salud del individuo y sobre la sociedad.

El mundo actual aprendió que las desigualdades de nuestras sociedades y las deficiencias de nuestros sistemas de salud fueron los principales favorecedores de la propagación de la pandemia de COVID-19, pero ese aprendizaje ofrece también una oportunidad única con miras a generar respuestas que eliminen obstáculos en lograr los objetivos trazados en diferentes aspectos de la salud pública.

Comité Nacional de Hepatología

Sociedad Argentina de Pediatría


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