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19 de agosto Día Nacional de la lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico

/SAP/

Desde que en el año 2013 se sancionó y promulgó la ley 26926, el 19 de agosto se celebra el Día Nacional de la Lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico en homenaje al nacimiento del Dr. Carlos Gianantonio. 

El Síndrome Urémico Hemolítico típico ( SUH) es una enfermedad endémica en nuestro país con aproximadamente 400 a 500 casos nuevos cada año.

Es más frecuente en primavera y verano, pero puede haber casos durante todo el año. La principal causa está asociada a la diarrea por Escherichia coli productora de toxina Shiga. Afecta principalmente a menores de 5 años, pero puede afectar niños mayores.

Es la primera causa de insuficiencia renal aguda en la edad pediátrica y la segunda de insuficiencia renal crónica; es responsable de aproximadamente el 20% de los trasplantes renales en niños y adolescentes.

Si bien aún no hay un tratamiento específico, es importante la hidratación correcta durante el periodo de diarrea y la consulta precoz para tratar las consecuencias de la enfermedad:  principalmente la anemia, la insuficiencia renal y el compromiso neurológico.

La prevención es nuestra estrategia fundamental para evitar la aparición de esta enfermedad

Aquí algunos conceptos que nos pueden ayudar :

¿Cuál es el reservorio?

El ganado vacuno es   el principal reservorio de Escherichia coli productor de toxina Shiga, aunque también se ha identificado en cerdos, ciervos, ovejas y cabras y en algunos animales domésticos como perros y gatos.

¿Como se transmite la enfermedad ?

Se transmite por ingestión de alimentos o aguas contaminadas, de persona a persona (hay muchas personas sin síntomas que igual contagian) y por contacto con el medio ambiente, ya que la bacteria puede sobrevivir meses en el estiércol. El contacto directo con animales debe ser con precaución y hay que tener en cuenta circunstancias como las visitas a granjas, frecuentes en edad pre escolar y escolar.

¿Cuáles son los alimentos de riesgo ?

El alimento de riesgo principal  es la carne poco cocida o cruda.

Durante el proceso de faena o su posterior manipulación la bacteria llega a la superficie de la carne.

La carne picada es uno de los productos de mayor riesgo porque  la bacteria pasa de la superficie de la carne al interior de la misma cuando es picada, donde es más difícil que durante la cocción alcance la temperatura adecuada.

Otros alimentos de riesgo son: lácteos crudos no pasteurizados o pasteurizados que han perdido la cadena de frío, frutas y verduras que pueden contaminarse con las heces de animales de manera directa, o por riego con aguas servidas.

También es muy importante evitar la contaminación cruzada, es decir, alimentos que se contaminan entre sí o a través de utensilios durante la preparación.

Debe evitarse perder la cadena de frio, que es la conservación de los alimentos en temperaturas frías. Si esta temperatura se eleva hasta sobrepasar la temperatura de referencia para la conservación de un alimento ocurre una aceleración del crecimiento microbiano y la proliferación de algunos gérmenes. Esto acorta la vida útil de los alimentos y los vuelve inadecuados para el consumo.

Medidas de prevención

A nivel de salud pública los esfuerzos deben concentrarse en evitar la contaminación del ganado, en especial vacuno. Los tambos pueden contribuir a la infección en humanos a través del consumo de leche cruda, de productos lácteos elaborados con leche sin pasteurizar, de carne contaminada proveniente de bovinos lecheros o bien por contacto directo con animales o con el medio ambiente y de matadero.

La bacteria puede estar presente en cañerías de provisión de agua no potable y en bebederos de animales, esto aumenta el riesgo de transmisión a las personas que trabajan en los establecimientos ganaderos o que realizan visitas, así como el riesgo de reinfección de los animales y de contaminación de los alimentos.

Incluso se ha observado que la población rural expuesta al contacto directo con materia fecal de bovinos posee una incidencia mayor de casos de SUH en comparación con la población urbana de la misma zona.

Los   esfuerzos en prevenir la contaminación no han logrado disminuir la presencia de Escherichia coli productora de la toxina Shiga en alimentos de manera adecuada, por lo cual debemos tomar medidas al momento de adquirir, guardar, procesar y consumir los alimentos.

Nuestra prevención es fundamental en:

  1. El momento de adquirir los alimentos:  para evitar perder la cadena de frio adquirir lácteos y carnes al final de la compra y optimizar el tiempo que transcurre entre la compra y el guardado de los alimentos frescos en la heladera.
  2. Guardado adecuado en la heladera: las carnes deben guardarse en los estantes inferiores, para evitar que los jugos se derramen sobre otros alimentos. Separar los alimentos crudos y cocidos en recipientes diferentes para evitar la contaminación cruzada.
  3. Descongelado adecuado: evitar descongelar las carnes en la mesada. Dado que la superficie de la carne es donde se encuentran las bacterias y que es la primera en descongelarse, cuando se descongele todo el trozo, la contaminación será muy grande. Tampoco es adecuado descongelar bajo el chorro de agua caliente. Se recomienda descongelar en la heladera o bajo chorro de agua fría.
  4. Procesamiento: lavarse las manos siempre antes de tocar cualquier alimento. Lavar adecuadamente frutas y verduras; si no hay agua potable colocar dos gotas de lavandina por litro de agua y dejar reposar 20 minutos. Utilizar tablas y cuchillos diferentes para alimentos crudos y cocidos. Cocinar a temperatura mayor a 71 °C. Respetar la cadena de frio de los alimentos.
  5. Fomentar el lavado frecuente de las manos con jabón y el uso de solución desinfectante, en especial luego del cambio de pañales, del uso de sanitarios y antes de preparar alimentos o de ingerirlos. El lavado de las tablas utilizadas en la cocina debería realizarse con agua y lavandina para eliminar las bacterias.
  6. Evitar fuentes de contagio dentro del hogar: eliminar los pañales y excrementos humanos de manera que no permita la diseminación de las bacterias. En caso de haber asistido a lugares rurales o si se trabaja en sitios con animales, separar y desinfectar la ropa y el calzado que pudieran estar contaminados con materia   fecal. Se debe evitar nadar en aguas que pudieran estar contaminadas (lagos, arroyos) y asegurar la adecuada cloración de las piletas. Evitar que niños con diarrea se bañen con otros niños.

Comité Nacional de Nefrología

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