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Actualidad científica: Secuelas intestinales de las infecciones agudas por Sars-Cov-2

/Difusión Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires – FABA Informa /


Se han descripto trastornos gastrointestinales funcionales posteriores a la recuperación de los pacientes afectados por la Covid-19

La pandemia de COVID-19 se ha cobrado la vida de más de cinco millones de personas a nivel mundial. Sus manifestaciones respiratorias y su compromiso multiorgánico iniciales han sido los causantes de tanta morbimortalidad.

Menos conocidas son las secuelas a largo plazo de estas infecciones agudas, llamadas “COVID-19 prolongado” o “síndrome post-COVID-19 aguda” (PACS, por sus siglas en inglés). No existe una definición universalmente aceptada de PACS. El National Institute for Health and Care Excellence (NICE), el Scottish Intercollegiate Guidelines Network, el Royal College of General Practitioners, en forma casi coincidente con los CDC de los EE.UU. definieron el PACS como el conjunto de signos y síntomas que se desarrollan durante o después de una infección compatible con COVID-19 presente desde hace más de 12 semanas y que no pueden atribuirse a diagnósticos alternativos. Éstos arbitrariamente se mencionaron como “síndrome crónico”, mientras que los que ocurren entre las cuatro y las 12 semanas se consideraron como “subagudos” (1) (2).

Entre estas secuelas se han descripto trastornos gastrointestinales funcionales posteriores a la recuperación de los pacientes afectados por la COVID-19.

Es sabido que en la fase aguda de la enfermedad, se han documentado síntomas gastrointestinales tales como diarrea, vómitos, náuseas y dolor abdominal hasta en un 20% de los pacientes infectados con el virus SARS-CoV-2.

Una cascada inflamatoria

Durante un episodio de gastroenteritis aguda, una lesión de la mucosa altera la barrera intestinal que conduce a la activación de las células T, lo que resulta en una cascada inflamatoria. Esta inflamación parece persistir en pacientes que posteriormente desarrollan síndrome del intestino irritable posinfección (SII-PI). Se demostró un aumento de la expresión de ARNm de IL-1β en pacientes con SII-PI en comparación con controles sanos. Los niveles de IL-1β persistieron incluso después de 3 meses después de la gastroenteritis. También se ha demostrado que los pacientes con SII-PI tienen un aumento de los niveles de IL-6 periférica y del factor nuclear (NF)-kB comparados con los controles sanos (3). Estudios con otros virus han mostrado infiltración con linfocitos intraepiteliales después de la infección (4). La restauración de la integridad de la mucosa depende de la severidad del daño mucoso inicial y ocurre más rápidamente en pacientes con gastroenteritis viral, lo que podría probablemente explicar la menor incidencia de SII-PI después de una gastroenteritis viral en comparación con la gastroenteritis bacteriana (3).

El aumento en el número de mastocitos podría ser importante porque algunos estudios han informado la proximidad de los mastocitos a los nervios entéricos y la hiperplasia de estas células podría resultar en una mayor liberación de mediadores que causan dolor abdominal y posteriormente hipersensibilidad visceral. Se ha postulado que estos mediadores estimulan los nervios aferentes, lo que lleva a un aumento de disparo y despolarización de las terminaciones nerviosas, el cual conduce a la liberación de los mediadores celulares de los mastocitos. Estos mediadores causan disfunción intestinal, lo que determina un aumento de la permeabilidad intestinal y la inflamación (3).

Disbiosis intestinal

La disbiosis intestinal parece desempeñar un papel importante en la fisiopatología del SII-PI. Después de un episodio de diarrea aguda, ocurre un profundo agotamiento de la microbiota comensal, seguido por una pérdida de ácidos grasos de cadena corta, con un aumento asociado del pH luminal. Esto permite el crecimiento excesivo de microorganismos que habitualmente son inhibidos por los abundantes ácidos grasos de cadena corta en el colon (3).

Los trastornos psicológicos subyacentes como el estrés, la ansiedad y la depresión se sabe que actúan como desencadenantes de la exacerbación de los síntomas del SII. Se considera que la prevalencia del SII-PI se da más en mujeres que en hombres y en el grupo de menor edad, lo que establece un posible vínculo de factores psicológicos en el desarrollo del SII-PI (vínculo intestino-cerebro). Por otra parte, la disfunción del sistema nervioso entérico es un mecanismo reconocido como desencadenante fisiopatológico asociado con el SII-PI (3).

Criterios propuestos para el diagnóstico de enfermedades funcionales gastrointestinales y trastornos de interacción intestino-cerebro post-COVID-19 (5)

Los criterios para cualquier enfermedad gastrointestinal post-COVID o cambios en la interacción intestino-cerebro ocurridos en los últimos 3 meses, con inicio de síntomas al menos 6 meses antes del diagnóstico, son:

 Infección previa de COVID-19 confirmada por PCR en tiempo real para SARS-CoV-2.
 Desarrollo de síntomas inmediatamente después de la resolución de la COVID-19.
 No debe cumplir con los criterios para enfermedad gastrointestinal antes del inicio de enfermedad.

El SII-PI es un diagnóstico de exclusión. La predicción del desarrollo de enfermedad gastrointestinal, mediante la identificación de factores de riesgo, ayuda en el manejo específico y la prevención efectiva de la morbilidad asociada. Los predictores son sexo femenino, edad <60 años, mayor duración de la diarrea, aumento de las heces, polaquiuria, calambres abdominales, heces con sangre, pérdida de peso, fiebre y trastornos psicológicos.

En conclusión, la COVID-19 es una enfermedad multisistémica con secuelas a largo plazo en forma de “COVID-19 prolongado” que causa una morbilidad significativa incluso después de recuperarse del episodio infeccioso agudo. El desarrollo de trastornos de la interacción intestino-cerebro o enfermedades intestinales funcionales constituye un desafío importante para los pacientes y para los médicos tratantes.

Referencias bibliográficas

1. Shah W, Hillman T, Playford ED, Hishmeh L. Managing the long term effects of COVID-19: summary of NICE, SIGN, and RCGP rapid guideline. BMJ 2021 Jan 22; 372: n136.

2. CDC. COVID-19 and your health. Centers for Disease Control and Prevention. Disponible en: https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/long-term-effects/index.html (Fecha de acceso: 1 de agosto de 2022).

3. Golla R, Vuyyuru SK, Kante B, Kedia S, Ahuja V. Disorders of gut-brain interaction in post-acute COVID-19 syndrome. Postgrad Med J 2022 Jul 1; postgradmedj-2022-141749.

4. Thabane M, Kottachchi DT, Marshall JK. Systematic review and meta-analysis: the incidence and prognosis of post-infectious irritable bowel syndrome. Aliment Pharmacol Ther 2007 Aug 15; 26 (4): 535–44.

5. Schmulson M, Ghoshal UC, Barbara G. Managing the inevitable surge of post-COVID-19 functional gastrointestinal disorders. Am J Gastroenterol 2021Jan 1; 116 (1): 4–7.

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